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En el contexto actual existen mercados con niveles más atractivos, principalmente ligados al mundo emergente y China.

Después de una súper alza de 27% del S&P 500 en 2021, la reflexión obvia es cuál será la gran oportunidad que nos dará el mercado en el 2022. En este contexto, las valorizaciones de los mercados nos deben llamar la atención.

El índice S&P 500 ha registrado una de las rachas alcistas del mercado de valores más importantes de las que se tenga registro. De hecho, el índice muestra alzas consecutivas desde el 2009, con la única excepción de 2018, cuando vimos una caída en torno a los seis puntos porcentuales.

Más allá de las tradicionales métricas como son el precio sobre utilidades o el precio sobre el valor libro, algunas mediciones han generado cautela. Una de estas es la proporción de la capitalización bursátil (valor de todas las compañías listadas en bolsa) sobre el PIB, conocida como “Buffet Indicator” o el indicador Buffet.

Este ratio, como es de esperar, se ha venido expandiendo consistentemente durante las últimas décadas con las alzas que hemos visto en los mercados. Sin embargo, varios economistas y personalidades del mundo de las inversiones han mostrado preocupación por la velocidad de esta alza en el último tiempo.

Si bien al analizar este indicador vemos que es claro que su tendencia es positiva (cuadro 1), también es evidente que se aleja bastante de la media histórica. Y es justamente esto lo que mantiene algo nerviosos a varios actores del mercado, que confían en la simplicidad de esta métrica y el sentido común que emana de la misma.

Sin embargo, no solo las acciones han aumentado sus precios en Estados Unidos, dado que los movimientos de las otras alternativas de inversión también muestran valuaciones más altas. En particular, vemos que la renta fija, el activo más relevante en cuanto a montos transados y tamaño de mercado, también ha mostrado un rendimiento espectacular.

Por ejemplo, el bono del tesoro americano a 10 años (GT10) ha pasado desde casi una tasa de 16% anual en 1981 hasta un eximio 0,657% de retorno al vencimiento, en el peor momento de los mercados, producto del Covid en junio de 2020. Así, experimentó el periodo más virtuoso para esta clase de activo del que se tenga registro.

Respecto al precio de las viviendas norteamericanas, calculado por la U.S. Federal Housing Finance Agency, vemos una subida sistemática desde el primer trimestre del 2012. Así, se registra un aumento tendencial del sector inmobiliario solo cortado por la crisis financiera, en donde, desde dicha caída a la fecha, los precios de los hogares se han multiplicado por 1,74 veces.         

Por último, cabe mencionar el cambio que hemos visto en los precios de las materias primas, donde nos encontramos con algo diferente. Los precios medidos en el Refinitiv CoreCommodity Index (CRY), que es una media aritmética de los precios de los contratos de futuros de materias primas, nos muestran un panorama totalmente diferente. Es que acá se registró un peak en junio del 2008, con un registro de casi el doble del valor actual. Evidentemente esto está fuertemente influenciado por la caída del precio del crudo, mientras que el precio de los metales muestra un movimiento al alza.

En resumen, podemos concluir que enfrentamos un momento donde las valorizaciones de Estados Unidos están por encima de la tendencia o la media histórica, lo que nos hace ser más cautos y selectivos con ese mercado. Por tanto y como consecuencia, en el contexto actual existen otros mercados con valorizaciones más atractivas, principalmente ligados al mundo emergente y China.

Así, aunque suene como un cliché, hoy es más importante que nunca diversificar las inversiones que se tienen en el mercado estadounidense, para evitar fluctuaciones importantes en las carteras durante una corrección de los mercados o un alza en las tasas de interés, las cuales los economistas esperan que suban.       

Algunos mercados están en un nivel en el que no nos podemos confiar. Debemos evitar de cualquier manera caer en la reflexión de que “esta vez es diferente”, las cuatro palabras más caras, como advertía Sir Franklin Templeton.                

 

Fuente: El Mercurio Inversiones