Después de meses de encierro en nuestras viviendas, sin poner un pie en la oficina, pero trabajando de todas formas; estudiando, sin visitar un aula; y relacionándonos con el comercio, sin estacionarnos en un centro comercial, estamos claros que los cambios se darán en todas las categorías de activos inmobiliarios.
Por Rodrigo Guzmán L, Gerente Gestión Inmobiliaria Nevasa.
Después de meses de encierro en nuestras viviendas, sin poner un pie en la oficina, pero trabajando de todas formas; estudiando, sin visitar un aula; y relacionándonos con el comercio, sin estacionarnos en un centro comercial, estamos claros que los cambios se darán en todas las categorías de activos inmobiliarios.
Por Rodrigo Guzmán L, Gerente Gestión Inmobiliaria Nevasa.
Grandes cambios son sinónimo de oportunidades y retornos interesantes (para quienes estén atentos y quieran tomarlos, por supuesto). Por eso, con convicción afirmo que la inversión en activos inmobiliarios está más vigente que hace algunos meses. Aún con la certeza de que como país saldremos más empobrecidos de esta crisis, sabemos también que siempre necesitaremos dormir, estudiar, comer, comprar y tantas otras actividades que requieren de un desarrollo inmobiliario que las acompañe.
Por otra parte, mucho de lo que antes hacíamos, o contruíamos para ser más precisos, quedará obsoleto, o al menos tendrá menor valor. Por lo tanto, junto con los nuevos proyectos, tendremos que replantearnos lo que estábamos desarrollando, y quizás, hasta reconvertir algunos de los ya terminados. Por esta razón, los próximos meses serán muy dinámicos para la industria.
El gran tema será: cómo escoger y en qué categorías de activos invertir. En un análisis general, los activos destinados a bodegaje con logística y el desarrollo de vivienda económica aparecen como los más atractivos. Los primeros por el fuerte incremento del ecommerce y los segundos, vivienda para los sectores más pobres, por el hecho de que la demanda ha sido acumulativa y existen muchos incentivos estatales para aumentar la oferta y poder acceder a ella.
El actual déficit de viviendas en Chile, por allegamiento y mala calidad, venía en incremento desde hace varios años, estimándose el 2019 en casi un millón de unidades. La principal razón: el explosivo aumento de la población por inmigración y la dificultad de acceso por el aumento de los precios. La crisis social y las manifestaciones asociadas, daban cuenta de esta necesidad o demanda insatisfecha por vivienda. Sin embargo, es la actual pandemia la que nos hace ver la profundidad del déficit y la urgencia que como sociedad tenemos por satisfacer esta demanda. El hacinamiento y la precariedad hace imposible a muchas familias cumplir con un distanciamiento social y autocuidado (Para muchos hay más distancia social e higiene en los espacios públicos que en sus propios hogares) y , por lo tanto se suma una nueva motivación para los individuos y el Estado, de poner énfasis en satisfacer las necesidades de vivienda ahora ya.
Por el lado de la oferta y acceso a ella, vemos que los programas estatales de ayuda para la adquisición o arriendo de una vivienda y de fomento para la construcción de éstas, han demostrado ser efectivos para contribuir a solucionar el actual problema de déficit habitacional. Programas como el subsidio DS19, que facilita la compra y fomentan la participación de los actores privados en la construcción de Vivienda Económica, han sido muy efectivos y ya reciben mucho apoyo económico del Estado. El subsidio DS52 para el arriendo de vivienda, aún cuando menos publicitado que el anterior, también ha sido exitoso. Todo indica que en un escenario país donde se requiere inyectar recursos para la reactivación, estos mecanismos van a recibir aún más recursos públicos. Las propuestas de la CChC para permitir que inversionistas compren vivienda económica para la renta, la ampliación de los subsidios de arriendo y otras medidas ya lo confirman.
Vemos muy atractiva la inversión en proyectos de primeras viviendas en los segmentos medios y económico, tanto para la renta, como la venta. Nuestra recomendación es mantener una parte importante del portafolio de inversión en activos inmobiliarios.
Fuente: Nevasa