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Disminuir la ponderación en acciones, para refugiarse en activos menos correlacionados al mundo bursátil, puede ser de gran ayuda.

Por Jorge García, Gerente de Inversiones en Nevasa

"Si buscas resultados distintos no hagas siempre lo mismo", decía Albert Einstein, una frase que tiene mucho eco en medio de la crisis económica actual, provocada por el Coronavirus. En un mundo donde nadie tiene la certeza de cómo serán las utilidades de 2020 y donde claramente existe un mayor riesgo, las inversiones en activos alternativos ofrecen una exposición atractiva y alejada de la incertidumbre del mundo bursátil.

Para empezar, podemos decir que las carteras con 60% de ponderación en acciones y 40% en renta fija han sufrido durante esta crisis, el muchas veces subestimado riesgo asociado a este portafolio, que proviene casi en su totalidad de las acciones (que además de pesar más, tienen dos o tres veces el riesgo de los bonos). El problema principal radica en que, para la mayoría de nosotros, la vida está fuertemente ligada al mercado accionario, y el trabajo es el principal ejemplo de ello (la mayoría de nosotros trabajamos en empresas). Cuando la economía va bien, recibimos ascensos, aumentos de sueldo y el mundo parece estar a nuestros pies. Cuando llegan las recesiones, no podemos dar ni el empleo por sentado.

En una recesión no se puede cruzar la calle e ir directamente con la competencia; ellos también están reduciendo personal. Probablemente sus familias se encuentren viviendo lo mismo, salvo que trabajen para el Estado o alguna compañía AAA.

Así como las cuentas de inversión pueden bajar de valor rápidamente, las acciones de la empresa donde trabajan pierden valor, y si se tenía alguna stock option, probablemente quedó out of the money.

Ahora nos enfrentamos a un nuevo dilema: Vendemos los bonos y tomamos más riesgos, o liquidamos las acciones a una fracción del valor que tuvieron hace unos meses. Sería el equivalente al granjero comiéndose la vaca, como leí alguna vez.

Si bien la idea no es dejar del todo a las glamorosas acciones, es necesario reducir el nivel de exposición hacia el mercado accionario, lo que permitirá sobrellevar mejor la crisis y los años de malos resultados. Es, por tanto, momento de explorar otras clases de activos, muy distintos y comúnmente etiquetados como alternativos, principalmente compartiendo como característica la baja correlación con el mercado accionario.

Entre estos activos encontramos principalmente a los fondos de sociedades de inversión que son dueñas de activos inmobiliarios (REITS), commodities y hedge funds. Cada uno, a su vez, muestra muchas diferencias en los subgrupos, pero básicamente ofrecen lo que buscamos. Retornos que, si bien muchas veces están por debajo de los del mercado de las acciones, hacen mucho sentido y aportan a nuestro portfolio.

La inclusión de esta clase de activos, de forma estudiada y asesorada, sin lugar a dudas habría permitido a muchos clientes e inversionistas, evitar dolorosas pérdidas en este increíble camino de retornos durante el 2020. No sólo eso, creemos también que a futuro podría ayuda a mantener un sendero más llevadero, alejándonos de ejercer acciones contraproducentes para nuestro portafolio, que en el fondo, son ahorros de una vida, sueños y libertad financiera.

Fuente: Mercurio Inversiones