La Renta Fija Internacional se ha ido transformando en una atractiva oportunidad de inversión.
Por Nicolás Morandé, Subgerente Internacional Nevasa.
La Renta Fija Internacional se ha ido transformando en una atractiva oportunidad de inversión.
Por Nicolás Morandé, Subgerente Internacional Nevasa.
En medio de la crisis mundial por Covid-19 y el importante efecto que desató en las bolsas mundiales, creemos que se han generado importantes oportunidades en Renta Fija Internacional, dejando en algunas situaciones, una interesante relación de riesgo retorno, donde la clave será la selectividad.
Después de un marzo para el olvido, donde las caídas experimentadas en los bonos de mercados emergentes se comportaban como acciones, viviendo niveles extremos de volatilidad, sólo comparables con los peores meses de la crisis del 2008, en abril el escenario comenzó a componerse. Hoy, a principios de mayo, podemos evidenciar un importante repunte respecto a los mínimos de marzo, especialmente en los papeles de compañías con fundamentos más sólidos que, con balances más robustos, negocios más defensivos y mejores perspectivas crediticias parecen mostrar características más idóneas para enfrentar la crisis sanitaria y el confinamiento voluntario que este virus ha generado.
Las compañías Investment Grade, o de mayor calidad crediticia en Chile, se están posicionando mejor que sus pares en América Latina, donde junto con Perú, han recuperado en abril gran parte de lo perdido este año. Lo anterior, muy por sobre Brasil, México y Colombia, principalmente, por el buen acceso a los mercados financieros y un buen manejo de la crisis, tanto a nivel económico, como de sanidad. Los años de prudencia fiscal chilena hoy están dando créditos, premiando a nuestra economía con mayor capacidad de endeudamiento, a tasas aún bastante bajas. En el caso de Argentina, seguimos viendo retornos negativos producto a su incapacidad de pago.
En los bonos basura o High Yield, todavía existen oportunidades. Al comienzo de la crisis del Covid-19, experimentamos un fuerte apretón de liquidez, que luego de las históricas medidas adoptadas por los gobiernos a escala global, fue cediendo lentamente, comenzando por los activos de mejor clasificación. A medida que los inversionistas comienzan a percibir un escenario de menor riesgo, empiezan a buscar mayores retornos en aquellos bonos rezagados que, aunque ya no son AAA, sí presentan características bastante sólidas para enfrentar el escenario actual. Sea cual sea la elección del inversionista, tanto los bonos Investment Grade, como High Yield, presentan precios más atractivos que los que veíamos a fines del 2019.
El escenario de las tasas bajas en dólares se mantendrá por un buen tiempo, según lo ha comentado la misma Fed. Esto contribuirá a la situación actual de dos maneras; en el corto plazo, las empresas requerirán contar con créditos que les permitan sortear estos meses de menor (o nulos) ingresos. Por otro lado, constituirá un fuerte estímulo para que la recuperación post Covid-19 sea más rápida, permitiendo que las empresas sigan financiándose a un costo atractivo, favoreciendo la inversión en nuevos proyectos, recontratando gente y movilizando la actividad en el mediano plazo.
A lo anterior, hay que adicionar el hecho de que la Fed anunció la compra de una mayor gama de activos, la que incluirá bonos Investment Grade, pero también High Yield, lo que de manera implícita establecerá un "techo" para los spreads de esta deuda, que ahora cuentan con un gran comprador. Así, esto se convertiría en un aliciente para que las empresas que lo requieran, puedan acudir a nuevas emisiones de deuda, las que lentamente han ido recuperándose y amplían la oferta disponible para los inversionistas.
Hoy en Latinoamérica es muy importante saber dónde enfocarse, viviendo un escenario donde probablemente, la selectividad y el manejo activo cobrarán más sentido que el enfoque pasivo. En este mercado vimos un importante sell-off, que golpeó a todos los emisores y donde el sector petrolero tuvo especial relevancia. Dado que aún vemos altos spreads en todo tipo de papeles, y donde estamos comenzando un período de recesión, creemos que hay que privilegiar los bonos de buena clasificación de riesgo, donde aún existen interesantes oportunidades, luego del fuerte castigo de marzo. También las empresas en sectores más defensivos como consumo básico, bancos o eléctricas, podrían ser una buena opción a la hora de elegir, ya que hemos visto en recesiones anteriores, que son justamente este tipo de compañías las que se recuperan más rápido. Por otro lado, las de peor clasificación toman más tiempo, y algunas incluso, entran en default o buscan reestructuraciones, incapaces de sortear los tiempos difíciles por su mayor vulnerabilidad financiera.
De acuerdo a cifras mostradas por JPMorgan Asset Management, en promedio las tasas de defaults en EEUU son del orden del 4,7% y en la crisis actual esperan que esta cifra suba hacia niveles del 8% - 10%, con riesgo alcista. En cuanto a niveles de recuperación, las tasas promedio en este país son del orden del 40% en el mundo High Yield, pero en los últimos doce meses esto se ha desplomado hacia un 19%, ya que las empresas se han ido endeudando. Lo importante es que estas cifras se pueden extrapolar a lo que podemos ver en Latinoamérica, lo que refuerza nuestra estrategia de preferir deuda de mejor calidad en el entorno actual.
Dado que seguiremos con importantes niveles de incertidumbre en el corpo plazo, es muy probable que continúen los episodios de alta volatilidad e iliquidez en el mercado. Sin embargo, creemos que de todas formas éstos serán mucho menores a los observados en marzo. Lo anterior, junto a valuaciones aún atractivas, nos lleva a pensar que tenemos enfrente una atractiva oportunidad de entrada al mercado de renta fija emergente, siempre con cautela y considerando sólo empresas de buenos balances y calidad crediticia.
Fuente: Nevasa